domingo, 7 de abril de 2013

Terrorífico


No se aun porque pero sigo extrañándome cada vez que leo cosas como: “En el mundo actual, se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer. De aquí a algunos años, tendremos viejas de tetas grandes y viejos con el pene duro, pero ninguno de ellos se acordará de para que sirven”-Drauzio Varella (ganador del Nobel de medicina).

En el mundo en el que vivimos me parece una vergüenza que se pueda decir.
Estamos hablando de esa horrorosa enfermedad en la que gente normalmente de avanzada edad empiezan a olvidarse de lo que han llegado a ser. Es una enfermedad que te va comiendo de una forma asombrosa. Si tienes suerte serás dulce y con la mirada simplemente perdida pero hay otras personas que se vuelven agresivas y es muy duro para la gente de alrededor.

Lo que este mundo tan consumista ha conseguido que en vez de invertir en la medicina para progresar y llegar a tener una mayor esperanza de vida es que tengamos monstruos operados que en la mayoría de los casos no tienen suficiente con lo que ellos llaman un “retoque” y acaban “dando miedo”. de los casos ados que en la may mayorir en la medicina para progresar y llegar a tener una esperanza de vida mejor es que tenga


lunes, 1 de abril de 2013

¡Recuerdos!


Ese nerviosismo, esa inquietud, ese qué pasará en ese nuevo lugar al que te diriges. Eso es lo que sigo sintiendo cada vez que recuerdo aquel día de septiembre del ´95. El día en el que nos juntábamos con el resto de niñas de nuestra edad al cambiarnos a un colegio más grande donde nos encontraríamos con gente desconocida pero también con caras familiares. Subir en la ruta y pasar lista de tus compañeras del año pasado y saber con quien te vas a sentar el resto del año camino del colegio. Pensar… Teresa, Maitane, Cristina y sí ahí estaban no te fallaban en ese autobús que nos llevaba al colegio de las “mayores”.
Cumpleaños y momentos inolvidables de nuestra infancia que poco a poco se van borrando y olvidando pero que al pasar por esa villa de Irún vuelven, esa villa que nos unió.

Decidido…

¡Echo de menos esa inocencia y la quiero YA!